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Meditar: El poder de la unión entre la mente y el corazón


Actualmente han surgido (o al menos, se han hecho más evidentes) múltiples formas de autocuidado que tienen como máxima: la salud en armonía entre el cuerpo, la mente y el espíritu, como realizar Yoga en sus diferentes vertientes, adoptar una dieta vegana o vegetariana, emplear  terapias alternativas, consumir productos orgánicos, entre otros.

Quizá estas alternativas han aparecido debido a la constante búsqueda de un estado de bienestar en la psique humana que ha negado su conquista ante la prisa de las actividades diarias “importantes y absorbentes”  que se perfilan como el punto focal de ante la promesa de una vida productiva.

Sin embargo, resulta transcendental que el propio ser humano retome el poder interno que por años ha mantenido en pausa debido a una espesa cortina de humo que resguarda los temores o imposiciones de la sociedad ante formas distintas de llegar a la comunidad con un poder superior (que no necesariamente implica la adopción de una religión).

Por ello, Yoga42 incita la exploración de alternativas que si bien, no son de reciente descubrimiento quizá presenten para algunos, un escenario nuevo capaz de reconocer que los elementos conformantes de la realidad de cada persona pueden ser modelados desde el interior al reconocer y asumir el poder transformador que posee la mente y el corazón.

De forma particular, se abordará la “meditación” desde una perspectiva práctica, con la que se busca presentar los beneficios que aporta mediante el desarrollo de la serenidad (samathabhávaná), la concentración (samádhibhávana) y la sabiduría (paññábhávaná) que crearán la introspección necesaria para generar paz mental que a su vez permita realizar un abordaje natural, real y objetivo de sucesos de la vida sin implicar una sensación de sufrimiento o necesidad de control.

Desde el inicio de la práctica, resulta importante dejar de lado la idea de requerir un altar, música hindú, utilizar inciensos o algún atuendo especial, debe prestarse mayor atención a la “intención de la práctica” que puede partir de un deseo de bienestar y autoconocimiento que puede acompañarse de accesorios, antes mencionados, pero con la claridad de su naturaleza no esencial.

Si la meditación es ajena a las actividades diarias, puede comenzarse con la práctica al despertar y apoyarla con los siguientes elementos:

  • Colocarse en un espacio cómodo y sin distracciones
  • Poner música relajante (opcional, quizá una alternativa puede ser Snatam Kaur)
  • Cerrar los ojos y concentrarse en la respiración, si algún pensamiento surge, brindarle la libertad de cruzar por la mente sin concederle ideas nuevas o reconsideraciones
  • Visualizar la presencia de una luz amarilla que desciende de la cabeza al resto del cuerpo permitirá generar una conexión con el propio ser de energía
  • Mantenerse en silencio absoluto por varios minutos

Es importante considerar que lo que se medita es lo que se proyecta.

Si esta sencilla práctica ha despertado interés en descubrir el poder de la unión entre la mente y el corazón,  pregunta por el proceso de meditación séptuple que se implementa en Yoga42.

Mariana García